Análisis: Obama encontró actitud más asertiva en Latinoamérica

by Melanie Davis
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Obamas greeted in El SalvadorJim Kuhnhenn Reportero de Associated Press San Salvador, El Salvador (AP) — Barack Obama viajó a América Latina con el objetivo de transmitir una imagen nueva y amigable de la influencia regional estadounidense, con base en vínculos comunes. “Todos somos americanosâ€, declaró Obama, quien luego de su viaje, ha dejado atrás a varios países fascinados por la atención que les dio, pero determinados a aprovechar su creciente voz sobre temas económicos para obtener beneficios. Un día después de que Obama salió de Brasil y dos días después de que los aliados de la OTAN comenzaron a hacer que se cumpliera una zona de exclusión de vuelos respaldada por Washington en Libia, el gobierno de la presidenta brasileña Dilma Rousseff exhortó a un alto al fuego. El presidente chileno Sebastián Piñera presionó a Obama para completar los acuerdos comerciales pendientes con Panamá y Colombia. Y en una entrevista con The Associated Press, el día después de que Obama salió de Santiago de Chile, Piñera dijo que solicitaría documentos de la inteligencia estadounidense en relación con las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet — un capítulo incómodo para Estados Unidos, que apoyó a ese régimen. Las visitas a Brasil, Chile y El Salvador ilustran la nueva política continental, más económicamente viable, más democrática, con una creciente presencia global y con una perspectiva que no siempre se doblegará ante los deseos del gigantesco vecino del norte. La ayuda financiera estadounidense no tiene tanta influencia como antes — aunque las presiones fiscales en Estados Unidos hacen de cualquier forma que esa ayuda sea improbable. La palanca más poderosa que tiene Estados Unidos es la de forjar relaciones basadas en intereses mutuos en materia de comercio o seguridad. Pero Obama sabe que América Latina ha escuchado ya antes promesas sobre nuevas alianzas regionales, que simplemente se han desvanecido en el aire. “Es fácil hablar, y sé que ha habido momentos en los que quizás Estados Unidos dio por un hecho el apoyo de esta regiónâ€, dijo Obama en Santiago. De hecho, muchos en Latinoamérica pensaron que este viaje debió haberse realizado hace tiempo. Pero Obama deja atrás sentimientos de buena voluntad en los países que visitó y en los líderes emocionados por una percepción de que su visita dio cierto tipo de validación internacional para ellos y para sus naciones. Bajo ese criterio, el viaje concluye con una nota positiva. Obama viajó a la región con pocas previsiones sobre la firma de grandes acuerdos o sobre el alcance de hitos bilaterales. “Lo que el presidente Obama nos propuso ayer fue algo que Chile ha venido asumiendo hace mucho tiempo, una relación distinta, pasar del asistencialismo a la colaboración, de una relación desigual, vertical, a una relación entre iguales y horizontalâ€, dijo Piñera el martes, en una entrevista exclusiva con The Associated Press. Para Obama, el momento en que se realizó la gira coincidió con el lanzamiento de bombas y misiles estadounidenses sobre Libia. Las preguntas sobre ese país norafricano abundaron en cada escala del mandatario. La Casa Blanca sostiene que la sola presentación de Obama puede hacer mucho por construir puentes. En general, Obama se apegó a su agenda pese a las demandas derivadas del ataque a Libia, lo que ayudó a mitigar los visos de irritación por el hecho de que el presidente estadounidense hubiera tardado tanto en emprender este viaje. Se trata de una estrategia que la Casa Blanca ha empleado también a nivel nacional, con el nuevo asesor político David Plouffe. Obama ha realizado visitas semanales a distintos estados, para exponer sus argumentos sobre temas de interés local, incluso en momentos en que ha parecido abrumado por asuntos nacionales e internacionales. Una buena relación en el extranjero aportará beneficios para Estados Unidos al paso del tiempo, consideró el subasesor de seguridad nacional Ben Rhodes. “Por ejemplo, Brasil es una de las mayores economías del mundo y una potencia global emergente, y los viajes como éste son indispensables para elevar las relaciones a un nuevo nivelâ€, añadió. Un viaje como éste puede también generar recompensas internas para Estados Unidos. El Salvador tiene una de las mayores tasas de emigración en Centroamérica, particularmente hacia Estados Unidos. Como Obama dijo el martes por la noche, en un brindis con el presidente salvadoreño Mauricio Funes, “casi cada salvadoreño tiene un ser querido o un amigo en Estados Unidos — maridos e hijos, madres e hijas —, que trabajan duro y se sacrifican cada díaâ€. En regiones como el norte de Virginia, donde hay una alta concentración de salvadoreños, esa atención puede cosechar beneficios políticos. El poder de giras como ésta reside también en las imágenes simbólicas y perdurables. Obama las prodigó. Jugó al fútbol con un grupo de niños en una barriada de Rio de Janeiro, visitó la tumba del arzobispo asesinado Oscar Arnulfo Romero en San Salvador y habló a los latinoamericanos desde La Moneda, el palacio sitiado durante el sangriento golpe de hace cuatro décadas y que es ahora la sede y el corazón de una democracia restaurada. Juntas, las imágenes ilustran los pasos dados por América Latina y cuán distinta es la región respecto de la turbulencia que la caracterizaba en las décadas de 1970 y 1980. Brasil ha crecido hasta convertirse en la séptima economía más grande del mundo. Chile ha salido de la dictadura con una democracia vibrante y una sucesión de líderes centro-izquierdistas pero pragmáticos, racha que sólo fue cortada por Piñera, conservador educado en Harvard, quien sin embargo no ha tratado de desmantelar el trabajo de sus antecesores. El Salvador, que sigue en penurias económicas, ha establecido su propio modelo de democracia tras la sangrienta guerra civil de 12 años que comenzó en los 80 y que dejó unos 75.000 muertos. Después de años de gobiernos conservadores electos en forma democrática, Funes fue elegido como candidato del partido de las otrora guerrillas de izquierda. La gira de Obama trajo a la memoria periodos complejos de la propia historia estadounidense, cuando se puso de lado de facciones derechistas, muchas de ellas atroces, particularmente en Chile y El Salvador. El lunes, cuando un reportero chileno le preguntó si Estados Unidos se preparaba para disculparse por cualquier papel desempeñado durante el golpe contra el presidente socialista Salvador Allende en 1973 y la represión posterior en Chile, Obama prefirió mirar hacia delante. “Es importante para nosotros aprender de nuestra historia, entender nuestra historia, pero no quedar atrapados en éstaâ€, dijo Obama. “Tenemos desafíos en el futuro, que debemos atenderâ€. Los periodistas de la AP, Mike Warren en Santiago y Ben Feller en San Salvador, contribuyeron con este despacho.

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Foto oficial propiedad de la Casa Blanca tomada por Pete Souza El Presidente Barack Obama y la Primera Dama Michelle Obama les dan la mano a niños a lo largo del cordón de separación en la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional Comapala en San Salvador, El Salvador, el 22 de marzo de 2011.