Iglesia de San Martín de Porres empieza a trabajar con iglesia de Newberg

by Melanie Davis
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Communion at San Martín MissionRichard Jones Reportero de El Hispanic News Dayton, OR — Dos días antes de la Navidad, miembros de la Iglesia Católica de San Martín de Porres recibieron el regalo que habían estado esperando. Vino en forma de un memorando del Reverendo Patrick S. Brennan, uno de los sacerdotes de la Archidiócesis de Portland. Brennan tiene varios puestos en la iglesia, incluyendo moderador pastoral y vicario judicial. El mensaje de Brennan resumió un gran cambio en dos docenas de palabras: “El Arzobispo [John] Vlazny ha decidido nombrar al Padre Jim Coleman como administrador de la Parroquia de St. John en Yamhill, con la responsabilidad pastoral de la Iglesia San Martín en Daytonâ€. El cambio entrará en vigencia el 10 de febrero de 2011, cuando Coleman regrese de un sabático. Las misas bajo el nuevo arreglo empezarán el 12 y el 13 de febrero. Durante la mayoría del año 2010 el Reverendo Terry O’Connell había apoyado vender San Martín y combinar su congregación dentro de una más amplia Iglesia de St. James en el cercano pueblo de McMinnville. En cierto punto, un agente de bienes raíces de McMinnville había puesto a la venta la propiedad en Dayton por $382.000 dólares. Los fondos de la venta de San Martín hubieran sido agregados a los fondos calculados de $2 a $3 millones de dólares para el proyecto de rehabilitación y construcción de la Iglesia de St. James. Miembros de la congregación de San Martín se opusieron fuertemente y formaron un movimiento efectivo de resistencia, el cual incluyó enviar a María Sandoval-Cisneros al Vaticano para defender su causa. Colocar a San Martín bajo la dirección de Coleman virtualmente garantiza que los Católicos aún tendrán una iglesia a la que puedan asistir en Dayton. La declaración de Brennan hábilmente marcó un camino neutral en la disputa, declarando, “La Archidiócesis de Portland está dedicada al continuo apoyo y cuidado de San Martín mientras que, al mismo tiempo, apoya los esfuerzos de St. James de restaurar y ampliar la iglesia de su parroquia y oficinas pastoralesâ€. La cara del cambio Habiendo cortado los lazos de San Martín con St. James, una variedad de sacerdotes visitantes llevarán a cabo los servicios en Dayton. El más notable, el Arzobispo Vlazny, llevará a cabo las misas en la mañana y en la tarde en San Martín el 9 de enero. Un sacerdote de la Archidiócesis, el Reverendo Kelly Vandehey, llevó a cabo la misa del domingo después de la Navidad. El sermón de Vandehey, en español, fue sobre el nacimiento de Jesús, el Príncipe de la Paz. Él recalcó la importancia de la paz, especialmente entre las familias y entre hermanos. Comentó él que en el mundo existen cosas buenas y malas, cosas bellas y desagradables. Él reconoció que aunque mejorar las condiciones no es algo fácil, las personas deben trabajar juntas dentro de las familias para lograr cambios positivos. La perfección es imposible, comentó Vandehey, pero es importante trabajar para tratar de lograrla. Él dejó que todas las personas en la repleta iglesia interpretaran cómo ese mensaje aplicaba a todas las edades — y a ellos mismos. El memorando de Brennan sugería que el cambio de las parroquias podría ser enmendado en el futuro. “El plan propuesto no debe ser considerado como ‘de largo plazo’. Se le pedirá al Padre Jim Coleman que evalúe los recursos financieros de la parroquia así como de la misión, los servicios pastorales que son ofrecidos en cada comunidad, y la habilidad que tienen ambas la parroquia y la misión de operar según los requisitos establecidos por la archidiócesis para parroquias y misionesâ€. Cerrando las cuentas San Martín tuvo su inicio cuando trabajadores hispanos en el área de Dayton se sintieron mal recibidos en cualquiera de las iglesias locales. Para practicar su fe, cerca del año 1974 empezaron a tener misas bajo un árbol de roble en Dayton. En 1974, el Padre Frank Kennard compró un taller de reparos para que los fieles pudieran tener un techo sobre sus cabezas. Con donaciones voluntarias y el trabajo de cientos de fieles, el taller se convirtió en “un humilde lugar de reverenciaâ€. Cuatro años después la congregación de San Martín compró una sala de cine adjunta al taller. Con trabajo voluntario, la sala de cine fue convertida en una capilla. El taller se convirtió en el cuarto de actividades de la comunidad — apropiadamente llamado el “Salón Kennardâ€. Después de siete años de mucho trabajo y de recaudar fondos, completaron su tarea. Las personas de San Martín, comprensiblemente, estaban poco dispuestas a que vendieran su iglesia bajo sus narices. Luego San Martín — clasificada como una misión — fue puesta bajo la supervisión de la Parroquia de St. James en McMinnville. Recaudaciones hechas en Dayton eran enviadas a McMinnville. A principios del año 2010, el Reverendo O’Connell anunció que tenía planes de cerrar San Martín, vender la propiedad, y mejorar y ampliar las instalaciones en St. James. La congregación en Dayton reaccionó para salvar lo que habían creado. O’Connell alegó que una de las razones para cerrar San Martín era que las recaudaciones en la misión no cubrían el costo de operaciones. Dijo él que las recaudaciones sumaban a cerca de sólo $300 dólares por semana. Nadie en Dayton podía verificar dicha cifra, ya que nadie de San Martín era permitido asistir al proceso de cuentas. María Sandoval-Cisneros, líder del movimiento para Salvar a San Martín, alegó que la cifra era más como de $1.000 dólares. Después de haber sido rechazados para asistir al proceso de cuentas, miembros de San Martín aplicaron una táctica directa. Rehusaron contribuir del todo hasta que algún miembro de San Martín fuera permitido controlar las cuentas. Los directores de St. James luego estuvieron de acuerdo de permitir que algún miembro de San Martín estuviera presente. Sandoval-Cisneros dijo que durante los últimos meses, la recaudación de San Martín ha sido entre $1.000 a $1.500 dólares por semana. Bajo cuentas previas sin un testigo de San Martín, dijo ella que las cuentas nunca fueron reportadas con más de $300 dólares. Cambiar el control de la misión de la parroquia de St. James a la de St. John, dijo Sandoval-Cisneros, permitiría un examen de los libros de St. James durante los últimos cuatro años. Ella espera que los resultados de dicha revisión de cuentas estarán disponibles a finales del verano del 2011. Sandoval-Cisneros reportó varios conflictos recientes con O’Connell, involucrando programas para niños en San Martín y su derecho de reportar eventos locales durante los servicios en San Martín. La falta de una celebración por St. James del Día de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre le pareció a Sandoval-Cisneros como una falta de respeto hacia los latinos. Sitios web se refieren a dicho festival como “una de las fechas más importantes en el calendario mexicanoâ€. Según Sandoval-Cisneros, la comunidad de San Martín era más grande que algunas parroquias existentes en Oregón. “Nosotros no sentiremos que hemos terminado del todo hasta que nos convirtamos en nuestra propia parroquiaâ€, dijo ella. Notando que muchas personas dudaban que San Martín podría ganar una disputa contra St. James, Sandoval-Cisneros dijo, “Un poder superior nos ha guiado en lo que [teníamos] que hacerâ€. Brennan concluyó su memorando con un punto positivo, diciendo, “En realidad aprecio la cooperación de todos en el desarrollo de este plan. Con la ayuda de Dios, y el arduo trabajo de todos, nosotros ciertamente podremos tener éxitoâ€.

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Foto Richard Jones, El Hispanic News El Reverendo Kelly Vandehey les ofrece comunión a los miembros de la Misión San Martín de Porres. Vandehey, un sacerdote de la oficina de la Archidiócesis de Portland, celebró misa en la iglesia de Dayton el día después de la Navidad.